México ha padecido crisis por caídas repentinas en los precios del petróleo. También hemos sufrido pulmonías a consecuencia de las gripas económicas que a veces le pegan a Estados Unidos. En otras ocasiones, nuestro país ha pagado caro la irresponsabilidad fiscal de gobiernos que gastan el presupuesto, como si el dinero cayera del cielo. Como una tormenta perfecta que combina el choque de varios huracanes, México tendrá que campear la comunión de tres tempestades. Ya llovía a cantaros, cuando un microbio que enfermaba a los puercos comenzó a contagiar a los seres humanos.
Felipe Calderón no es culpable del terremoto con epicentro en Wall Street que cimbró a Estados Unidos y sus ondas sísmicas se sintieron en la economía global. Al presidente de México tampoco se le puede achacar totalmente la responsabilidad por la caída en la producción y exportación de hidrocarburos. La decadencia de nuestra riqueza petrolera es la suma de muchos años de negligencia política en Los Pinos y el Congreso. El Ejecutivo Federal no tuvo nada que ver con el infortunio de la epidemia de influenza. La gestación de estas catástrofes es ajena al segundo sexenio panista. Sin embargo, el gobierno actual es el principal responsable del manejo echeverrista de las finanzas públicas.
Entre enero y marzo, el gasto público creció 24% con respecto al año anterior. En esos tres meses los ingresos del gobierno cayeron en 9% . Si se gasta más de lo que se gana, de algún lado tiene que salir el dinero para tapar el agujero. En abril, México obtuvo una línea de crédito del Fondo Monetario Internacional por 47 mil millones de dólares. Este dinero no es un préstamo… todavía. Es una bolsa de lana disponible por si se ofrece. Este dinero es como una especie de tarjeta de crédito platino-plus-vip que se guarda en el cajón para las épocas de vacas flacas.
Para dar una idea de la montaña de dinero que significa esta bolsa de financiamiento, basta una comparación: hasta diciembre de 2008, la deuda externa total del gobierno mexicano era de 37,705 millones de dólares. La línea de crédito del FMI representa un 120% de toda la deuda gubernamental en moneda extranjera. Si el gobierno de Calderón utilizara la totalidad del dinero, en un año se habría multiplicado por más de dos la deuda externa del país. La carga de la deuda externa pasaría del 5 a 11% del PIB.
¿En qué utiliza el gobierno mexicano, el dinero que no tiene? Por ejemplo, el gasto de la Sedesol aumentó en 97% . durante los primeros tres meses del año. La explicación oficial sostiene que los recursos se utilizarán en mayores subsidios corrientes destinados a programas de combate a la pobreza como Oportunidades. ¿Por qué razón se duplicó el dinero asignado para estas acciones de gobierno? ¿Se duplicó el número de pobres en los últimos tres meses? En esta jauja de subsidios, hay regalos para todos los grupos sociales: la Secretaría de Economía aumentó sus fondos para empresas pequeñas y medianas en un 80%: ¿Cuáles son las compañías beneficiadas? ¿Cuánto dinero se invierte para salvar una fuente de empleo en una PYME? El gobierno del presidente Calderón debería explicar las razones de este súbito incremento en los subsidios. Sin una rendición de cuentas clara sobre este exorbitante aumento del gasto, el sospechocismo se puede poner de a peso: ¿El gobierno usa el presupuesto para palear la recesión económica o para combatir el abstencionismo electoral?

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