« El telegrama en swahili | Inicio | Se busca a Felipe Calderón »

29 de junio de 2009

Comentarios

xanax

Wow, nice post,there are many person searching about that now they will find enough resources by your post.Thank you for sharing to us.Please one more post about that..

buy viagra

Pero el lenguaje no es neutro ni permanece estático. Refleja una manera de pensar y evoluciona con el tiempo, como el propio pensamiento.

generic viagra

La metáfora (del griego metá o metastas 'más allá, después de'; y phorein, 'pasar, llevar') consiste en el uso de una expresión con un significado distinto o en un contexto diferente al habitual. Establece una relación de identidad total entre dos seres, ideas o conceptos, de tal forma que para referirse a uno de los elementos de la metáfora se emplea el nombre de otro. Significa comparar dos elementos sin ocupar nexos.

El término es importante tanto en teoría literaria (donde se usa como recurso literario) como en lingüística (donde es una de las principales causas de cambio semántico). Se utiliza también en psicología para referirse al poder profundo de "las historias-metafóricas" y su acción en el cambio interno, la visión o el paso a un nivel de conciencia más profundo.

La metáfora es un recurso literario (un tropo) que consiste en identificar dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado. La metáfora tiene tres niveles

* El tenor es aquello a lo que la metáfora se refiere, el término literal.
* El vehículo es lo que se dice, el término figurado.
* El fundamento es la relación existente entre el tenor y el vehículo (el discurso).

Así, en la predicación metafórica "Los ojos de Charizard Maé son el mar ", el sintagma Los ojos son el tenor, el mar el vehículo y el fundamento sería el color azul oscuro de los ojos. A la metáfora en la que aparecen estos tres niveles se le denomina metáfora explícita. Sin embargo, cuando el tenor no aparece, se la denomina metáfora implícita (Los lagos de tu rostro). Por otro lado, la metonimia es un recurso literario similar a la metáfora, pero en el cual la relación entre los términos identificados no es de semejanza; puede ser causa-efecto, parte-todo, autor-obra, continente-contenido, etc.

Xavier Tello

Pérez Oliva puede tener razón, sin embargo es también cierto que en ocasiones, un purismo desenfrenado y una corrección política rabiosa, han provocado una evolución forzosa en la terminología y el lenguaje.

Si somos estrictos, el hacerlo produce a sus vez un efecto inverso al etiquetar y estigmatizar a pacientes de manera despectiva, sea o no esa la intención.

Hace más de cien años, una mala observación calificaba clínicamente a los pacientes con Síndrome de Down como "Mongoloides", es decir parecidos a la raza de Mongolia y estrictamente hablando, al antiguo catálogo de la raza asiática. Este término fue seguramente el primero en desatar una polémica en la cual se defendía a esta raza en cuestión, de las "características negativas" de estos pacientes (retraso psico-motor, principalmente). La observación inicial era mala, insisto; pero el asumir a priori que el calificar con el mismo nombre a raza y pacientes era insultante, no nos deja muy bien parados como sociedad.

Hacia la segunda mitad del siglo pasado, la terminología médica que calificaba los niveles del "retraso mental" debió ser cambiada cuando términos [entonces] clínicos como imbécil, idiota y morón, se habían convertido en insultos.

El utilizar en la literatura o el periodismo, términos como autismo, esquizofrenia o borderline, no debiera a mi juicio ser penalizado hasta no leer el contexto. Dichos términos, que si bien son en sí un diagnóstico clínico, describen una percepción de la realidad o una conducta.

Una conducta autista, refleja una inadecuada capacidad de comunicación y de relación social. Si el contexto del uso del término no es peyorativo o insultante, no debiera estar mal el utilizarle.

En la esquizofrenia existe una percepción distorsionada de la realidad, en muchas ocasiones acompañada alucinaciones visuales o auditivas. Una vez más, el utilizar el termino en este contexto no es malo. El calificar a alguien o algo como "loco" o "peligroso" al llamarle esquizofrénico, sí lo es.

En el colmo del purismo (y la corrección política...) recientemente nos hemos enterado que los diabéticos... han dejado de serlo. Nuevas reglas "recomiendan" que el diagnóstico de un paciente no sea utilizado como gentilicio o "como adjetivo". Así hablaremos de ahora en adelante de "pacientes con diabetes".

Muchos grupos, sociedades y activistas de estos pacientes aún no lo saben. Ellos se siguen catalogando así mismos orgullosamente como... diabéticos.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Acerca de
Juan E. Pardinas

mayo 2010

dom. lun. mar. mié. jue. vie. sáb.
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          

reforma.com

Google

  • Google

    WWW
    mensaje en la botella
Blog powered by Typepad