En una de las escenas más memorables del cine hollywoodense, el director del cuarteto de cuerdas del Titanic le pide a sus músicos que no dejen de tocar, mientras los pasajeros evacuan el trasatlántico. El hundimiento es inminente, pero el violinista y sus colegas siguen concentrados en la partitura. La imagen me recuerda la situación de las finanzas públicas nacionales. Las arcas de la Federación hacen agua, pero la música continua. El gasto público no detiene su melodía. Nadie en el gobierno quiere reconocer la verdad incómoda: México avanza hacia una crisis fiscal.
En la antigua Roma, los recaudadores de impuestos utilizaban una canasta tejida de mimbre llamada fiscus donde se colectaban los tributos del César. Desde ese entonces, la palabra fiscal está vinculada con los dineros de la autoridad. Hoy la canasta del gobierno mexicano está medio vacía. Con respecto a enero y febrero de 2008, los ingresos petroleros y la recaudación de IVA actual han caído en 21%. El ISR también va para bajo. En sólo dos meses, el tamaño del agujero acumulado en IVA y petróleo es mayor al presupuesto anual de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Es natural que la recaudación fiscal caiga como consecuencia de la desaceleración económica. Lo que resulta imperdonable es que el gobierno incremente su gasto como si todo estuviera muy bien. De acuerdo a datos de la Secretaría de Hacienda, en febrero de 2008, la presidencia de la República gastó 102 millones de pesos, en el mismo mes de 2009 gastó 437 millones de pesos. ¿Por qué la oficina del Presidente Calderón multiplicó por cuatro su gasto de un año a otro? La Secretaría de Agricultura ha multiplicado por tres su presupuesto con respecto al 2008. Catorce secretarías de estado tienen un aumento presupuestal de más de dos dígitos. El próximo 30 de abril, la Secretaría de Hacienda divulgará las cifras para marzo de 2009. Sospecho que los datos frescos confirmarán la tendencia: menos ingresos y más gastos.
Como el PRI de los años setenta, el gobierno panista parece estar dispuesto a todo para ganar los comicios legislativos. Al igual que hace tres décadas, la economía mexicana se maneja desde Los Pinos. A pesar de este símil, muchas cosas han cambiado en nuestro país. Antes había discrecionalidad y poca transparencia. Hoy la SHCP está obligada a presentar información periódica sobre la salud de las finanzas públicas. Echeverría y Jolopo no tenían un contrapeso a su insensatez. En el México del Siglo XXI, el gobierno tiene enfrente a poderosos partidos de oposición. ¿Por qué el PRI y el PRD no denuncian la imprudencia financiera de Acción Nacional?
