México no es una prioridad para el próximo presidente de Estados Unidos. Con la desaceleración económica y el desempleo al alza, la reforma migratoria quedará archivada por un buen rato. La cooperación en temas de seguridad pública tendrá un lugar más aventajado en la agenda de Obama. Sin embargo, México debe intentar que nuestra relación bilateral con EUA tenga temas distintos al narco, las armas y la violencia. Para captar la atención del mandatario norteamericano, tenemos que encontrar la manera de convertirnos en parte de la solución a los problemas del vecino. ¿Cómo podemos ayudar a los gringos?
En EUA, 45 millones de personas no tienen acceso a un seguro médico. En promedio, el costo de un seguro privado para una familia de EUA es superior a los 12 mil dólares anuales. En México, un seguro de cobertura amplia en hospitales privados cuesta cerca de 4 mil dólares. La diferencia de costo representa una enorme área de oportunidad para los dos países. Para ellos, una opción de ampliar la cobertura de atención médica y reducir los costos de su sistema de salud. Para nosotros es una importante área de negocios.
Es iluso pensar que si un gringo se rompe un brazo en Boston volará a Monterrey para atender su fractura. Sin embargo, hay ciertos tipos de procedimientos médicos y quirúrgicos que sí pueden justificar un vuelo de avión al vecino del sur: cirugías contra la obesidad, reemplazos de cadera y varias operaciones relacionadas con males cardiacos. ¿Un gringo se querrá atender en hospitales mexicanos? Si atendemos las diferencias de precio, yo creo que sí. De acuerdo a un artículo de la revista Expansión, una operación de reemplazo de cadera cuesta 12,000 dólares en México, en EUA ese mismo procedimiento se cotiza entre 43,000 y 63,000 dólares.
Aprovechar esta oportunidad histórica es una responsabilidad compartida entre el gobierno federal, las autoridades estatales y el sector privado mexicano. A Felipe Calderón y su gabinete le corresponde negociar los acuerdos necesarios para que las aseguradoras de allá puedan pagar los costos de tratamientos acá. A un gobernador visionario le toca construir modernas escuelas de medicina y enfermería donde los egresados tengan certificación en idioma inglés. A la iniciativa privada le corresponde invertir en nueva infraestructura hospitalaria en ciudades con una buena conexión aeroportuaria. El turismo médico puede ser una nueva área de desarrollo económico y generación de empleo. Si al pasar esta etapa de turbulencia económica, aún vendemos los mismos productos y servicios a EUA, si nuestra relación bilateral no rebasa los temas del narco y la migración, México habrá desperdiciado la crisis.


