Tarde o temprano, la mayoría de los niñ@s con oportunidad de asistir a la escuela se enfrentan a esta pregunta que busca definir su futura identidad profesional. Astronauta, bombero, fotógrafo de Playboy y hasta presidente de la República son algunas de las respuestas más frecuentes. Jamás he escuchado a un niñ@ que diga: ¡De grande quiero ser juez de la Suprema Corte!
Tal vez esto cambie en el futuro. Los magistrad@s de la Corte se han convertido en los nuevos héroes de la vida política mexicana. Pocas instituciones se han ganado el respeto colectivo en un lapso tan breve. Los comentarios favorables a la Corte recuerdan la excelente prensa que tenía el IFE después de las elecciones federales de 1997 y 2000.
En su libro “El futuro de la Libertad ”, Fareed Zakaria tiene una cita que viene a cuento: “El modelo de gobierno occidental, en Europa y Estados Unidos, está mejor representado por un juez imparcial que por un plebiscito popular.”* La decisión de la Corte con respecto a la Ley de Radio y Televisión y el súbito prestigio de los jueces son síntomas felices de salud para nuestra República. No hay que echar las campanas al vuelo, pero son muy buenas noticias.
* Traducción libre del inglés de El mensaje en la botella.
