“Tengo un problema de ingeniería. En general estoy en perfecto estado de salud, pero tengo 10 tumores en el hígado y sólo me quedan unos meses de vida.” El profesor de tecnología Randy Pausch escribió estas líneas a principios del 2008. La semana pasada falleció a los 47 años, dejó una esposa, tres hijos y una conferencia. El año pasado, la Universidad Carnegiela Universidad Carnegie Mellon invitó a Pausch a participar en un ciclo de charlas académicas llamado “La última conferencia.” El propósito del ciclo es que los profesores universitarios próximos a la jubilación pudieran compartir los temas y curiosidades que impulsaron su trabajo de investigación académica. En el caso de Pausch, el título de la conferencia proyectaba una sombra ominosa sobre el futuro. El ponente no estaba en la última fase de su actividad profesional sino en el ocaso de su vida. Sin embargo, el conferencista decidió que su plática no debería ser una ocasión fúnebre. El tema de su charla no tuvo nada que ver con el final de la vida sino todo lo contrario, Pausch decidió hablar de sus sueños de infancia. El 18 de septiembre del 2007, ante un auditorio de 400 personas, Pausch habló por más de una hora sobre la forma en que sus anhelos de niño marcaron su vida y su carrera. El video de la conferencia ha sido visto por más de 6 millones de personas a través de Internet. Un libro con la transcripción de la charla (The Last Lecture) encabeza las listas de best sellers del New York Times. Padezco un prejuicio crónico contra cualquier volumen impreso que pertenezca a la sección de libros de autoayuda. Al leer las primeras páginas del libro de Pausch, mis juicios anticipados relajaron sus criterios y me dejaron leer en paz. Lo que más me sorprendió de las palabras Pausch es que no hacen la menor concesión ante la tristeza o la autocompasión. Su optimismo es una maravillosa irreverencia ante la inminente visita de la muerte. Su conferencia tiene la elegancia de prescindir de toda solemnidad. Habla de sus tumores con el mismo desprecio con que muchos nos referimos a una uña enterrada. Aquí está el video de la conferencia en inglés. Si tiene 70 minutos libres es una buena forma de invertirlos.
