Desde hace algunas semanas extrañaba la columna de John Carlin, El corner inglés, en el periódico El País. Carlin es un ciudadano global de origen británico que igual puede escribir una apasionada crónica futbolística que un agudo reportaje de política internacional. El domingo me enteré que Carlin estaba en las selvas del Orinoco en la frontera entre Venezuela y Colombia en busca de evidencia para documentar la relación entre las guerrillas colombianas de las FARC y el gobierno de Hugo Chávez. Algunas citas del texto de Carlin:
“El Gobierno venezolano deja a las FARC operar libremente porque comparten el mismo pensamiento bolivariano, y también porque las FARC pagan sobornos a su gente."
Hay muchísimo dinero en juego en esa zona fronteriza donde la droga entra desde Colombia. Porque la línea más segura para llevar droga a Europa es por Venezuela."
"Se trata de un negocio ilegal gigantesco. Transita por Venezuela el 30% de las 600 toneladas de cocaína que se mueven anualmente por el mundo. Prácticamente la totalidad de la droga colombiana que sale por Venezuela tiene como destino Europa, con España y Portugal como principales puntos de entrada, y con un valor de mercado en las calles europeas por encima de los 10.000 millones de euros al año."
El autor del corner inglés documenta una historia con enormes implicaciones para la estabilidad política y militar de América Latina. Pobre Colombia, tan lejos de la paz y tan cerca de Hugo Chávez.

