Xavier Tello envió un interesante comentario sobre el asunto de los transgénicos. A continuación un
copy -paste de su argumento sobre el peso de la corrección política en el debate de los alimentos genéticamente modificados.
Nadie en su sano juicio se opone al "bienestar de la raza humana". Es por ello que muchos grupos opositores a los transgénicos han pintado una cómoda raya: "Estás en contra de los transgénicos, o en contra de la humanidad...".
La pseudo corrección política es muy útil en sociedades con atraso económico, político o social. Así, en los países donde los transgénicos se utilizan de manera constante, las protestas existen pero son bastante menores. La gente sencillamente no las necesita por que su bienestar está asegurado.
En países como el nuestro, son una buena forma de tomar adeptos políticos en agendas que van desde el pseudo-ecologismo, hasta el franco populismo.
Aquí es donde yacen argumentos como "el maíz nativo de México"; como si pudiéramos estar seguros de la virginidad del maíz que los antiguos habitantes de Mesoamérica usaban. Seiscientos años después de la llegada de los europeos, es seguro que ha habido cruzas de especies que han mejorado (o empeorado) ciertos tipos de plantas (y caballos y perros).
En este tenor -y para terminar- el mayor de los absurdos contra la adopción de los transgénicos, es apelar a un nacionalismo genético o "pureza de nuestra raza". Al final del día, aunque hablemos de plantas; ésta "pureza de raza" no deja de sonar a alguna solución final adoptada en Alemania en los años 30s y 40s del siglo pasado.



