Elie Wiesel tenía 15 años cuando fue deportado por los nazis al campo de concentración de Auschwitz. Sus padres y una de sus tres hermanas murieron en el holocausto. Sus memorias en el campo de concentración son uno de los recordatorios más poderosos sobre nuestra capacidad para hacer el mal. Este es el párrafo más citado y famoso de su libro Noche:
"Nunca olvidaré esa noche la primera noche en el campo (de concentración) que ha transformado mi vida en una larga noche, maldecida siete veces y siete veces sellada. Nunca olvidaré aquel humo. Nunca olvidaré los pequeños rostros de los niños, cuyos cuerpos vi transformarse en líneas de humo bajo un cielo azul silencioso. Nunca olvidaré aquellas llamas que consumieron mi fe para siempre. Nunca olvidaré el silencio nocturno que me privó, por toda la eternidad, del deseo de vivir. Nunca olvidaré aquellos momentos que asesinaron mi Dios y mi alma, convirtiendo en polvo mis sueños. Nunca olvidaré estas cosas, aún si estuviera condenado a vivir por tanto como Dios mismo."
El sobreviviente de Auschwitz lamenta en una fugaz entrevista, la incapacidad de la humanidad para recordar sus errores del pasado.
