Durante la primavera del año 2008 tuve el gusto de cenar en Washington DC con grupo de 10 economistas africanos. En la reunión había profesionistas de Malawi, Tanzania, Zambia y otros países que me cuesta identificar en el mapa. En plena campaña electoral gringa, el tema de conversación durante la velada fue monopolizado por las posibilidades del entonces precandidato demócrata Barack Obama para ganar la presidencia. Mis colegas estaban muy entusiasmados con el candidato afroamericano, pero nadie le veía posibilidad alguna de triunfo por el color de su piel: “La historia de este país es profundamente racista” sentenció uno de ellos. “La sociedad norteamericana no esta preparada para tener a un presidente negro” remató otro colega. De todos los comensales, sólo una mujer sudafricana tenía una visión distinta: “A mi me toco vivir como Nelsón Madela pasó de preso político a presidente de la República. El régimen del apartheid se derrumbó como el muro de Berlin. Los negros no teníamos derechos políticos y unos meses después, Mandela era Jefe de Estado. Todo puede pasar.” Experta en finanzas, la mujer sudafricana cerró su análisis con una máxima en el estudio de las bolsas de valores: “el comportamiento del pasado, no garantiza el desempeño del futuro.”
Desde George Washington hasta George W. Bush, 43 hombres blancos han ejercido la presidencia de Estados Unidos. Hoy, el hijo de un inmigrante keniano ocupa la Casa Blanca. El mandato de Barack Obama es una victoria de la imaginación sobre la historia. Un político ejemplar con el respaldo de 69 millones de votantes demostró que el pasado no siempre sirve para explicar el porvenir. Los individuos y las sociedades no estamos condenados a repetir nuestras miserias y prejuicios. Por medio del correo electrónico, leo el feliz asombro de mis colegas africanos al descubrir que la historia no es necesariamente una proyección del futuro. Obama tomó posesión sobre la escalinata monumental del Capitolio, un edificio que hace dos siglos fue construido con la mano de obra de trabajadores esclavos. Hace 60 años el padre de Obama, no se podía sentar en un restaurante de Washington para ordenar un plato de comida, hoy su hijo es presidente de Estados Unidos. El miembro de una minoría racial fue encumbrado, por medio del voto, al cargo de mayor responsabilidad política de su país. Esto ocurrió durante el lapso de nuestras vidas. Me siento muy agradecido por haber vivido esto.