Durante 2008, la presidencia "legítima" de Andrés Manuel López Obrador pasó de ser un chiste ridículo, a un poder paralelo. El tabasqueño no está sentado en la silla presidencial, pero su mano mueve las manecillas del reloj político. Por medio de las adelitas y las tomas de tribuna, el Peje tiene facultad de veto sobre las decisiones del Congreso. Con la lealtad de los legisladores del FAP, AMLO tiene capacidad de promover y enmendar leyes. Además, el gobierno federal ejecuta al detalle las propuestas económicas de López Obrador. El Peje criticó el gasolinazo y la Secretaría de Hacienda gastó miles de millones de pesos para subsidiar el precio del combustible. El tabasqueño propuso construir una nueva refinería y Felipe Calderón acató la idea como iniciativa propia. Las dos decisiones de gasto público más onerosas del sexenio fueron apadrinadas por AMLO. ¿El PAN se roba las banderas del populismo? Calderón prometió un rebase ideológico por la izquierda y lo está cumpliendo.
Viene un tsunami que golpeará con fuerza a nuestro país. La crisis financiera provocará una sequía de capital. Millones de nuestros compatriotas migrantes volverán a México por falta de oportunidades en EUA. Se perderán fuentes de empleo en ambos lados de la frontera. México necesitará de inversiones públicas y privadas para enfrentar la tempestad. ¿Si la iniciativa privada está dispuesta a invertir miles de millones de dólares en construir una refinería, por qué el gobierno tiene que gastar dinero público en ese proyecto? Los fondos del erario que se utilizarán para construir una refinería podrían servir para financiar otros proyectos de infraestructura y multiplicar el impacto de la inversión pública y privada.
AMLO ha insistido en la necesidad de reasignar el gasto corriente del gobierno y tiene toda la razón. Las hummers de Elba Esther son un botón de muestra de las áreas de oportunidad para promover la austeridad presupuestal. Felipe Calderón ejecuta las peores propuestas del Peje, pero ignora las más sensatas. A la hora de rebasar por la izquierda habría que ser más selectivo en la elección de proyectos.


